jueves, 2 de abril de 2009

PESCADOR





Eduardo mira al pescador. El pescador miraba el agua. El agua piensa, pensó el pescador. Qué mirará el pescador, pensó Eduardo. Se acercó tanteando las maderas del muelle. Un grupo de gente se había formado en torno al pescador. Era un hombre viejo. El sedal de la caña bajaba como un rayo oblicuo hacia el agua. Qué es lo que pasa, preguntó Eduardo. Uno de los hombres le dijo: Nadie sabe. Solamente eso: Nadie sabe. Será un pez gordo. Será una sirena extraviada. La gente, agolpada alrededor del pescador, miraba el agua. El sedal tenso que escondía su secreto en el agua. El pescador giró el carrete. Le temblaron los brazos; escupió. El secreto del sedal todavía no emergía. Nadie sabe. Nadie sabe lo que hay abajo del agua.










4 comentarios:

Eduardo dijo...

Qué ausencia y Qué presencia de sentido, de palabras.
Ambiguedad y Precisión.
Celebro estas líneas conmovedoras, realmente.
Vsted sabe que es así...
Nos estamos Leyendo...

Anónimo dijo...

=)

es realmente un placer leerte...

Lar dijo...

claro, dejanos así. desnudos y curiosos! (???) total nadie quería saber q había abajo del agua. eh? sabelo, quedamos así. fuck el mundo
;)igual con vos está todo bien (?)

Tam dijo...

Genio hoy encontré una notita suya en un libro. Decía que te ibas a poner las pilas con gramática.
Una notita visionaria, sería.

(te lo digo por acá porque me da toda la fiaca abrir el mail y todo eso)