domingo, 28 de junio de 2009



Otto e mezzo, del doctor Fellini.



LA FANTASÍA DE MARCELO


Ahí está Marcelo, con su harén imaginario.

Mujeres de distintas ternuras y volúmenes lo aman, lo bañan, lo cambian, lo ensalzan, lo admiran.

Marcelo tiene los privilegios de un jeque; pero, en última instancia, no puede ser feliz.

Las luces bajan de forma gradual, y él, de espaldas a nosotros, murmura con desencanto:

-Queridas mías, la felicidad consiste en poder decir la verdad sin hacer sufrir a nadie.

Su amante, una rubia prominente, hueca, arquetípica, empieza a tocar los hilos de un arpa.

-¿Por qué esta tristeza? -se pregunta Marcelo.

Su esposa, sentada a un costado, parece conmovida. Él es todo sinceridad.









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