miércoles, 10 de febrero de 2010






"[...] Pero por sobre la cháchara literaria yo seguía escuchando el ruido de los zapatos sin tacones de mi mujer que recorría su zona de reparto una y otra vez, silenciosa, arrastrando su bolsón amarillo o su carrito amarillo, eso dependía del grueso de la correspondencia a entregar, y entonces me desconcentraba, mi lengua, segundos antes ingeniosa, punzante, se volvía de trapo y me sumía en un hosco e involuntario silencio que los demás, incluido nuestro Maestro, solían interpretar, por suerte para mí, como una muestra de mi talante reflexivo, reconcentrado, filosófico".










(En Los detectives salvajes, de Roberto Bolaño. La chispa.)















3 comentarios:

Catvlo dijo...

Muy buena cita!
Me encantó!
Hay que leerlo!

Abrazo colega!


el poeta

Un desvarío por jueves dijo...

sí, es una biblia, pero vale la pena.. saludos capo !!

Humberto dijo...

Hola, Ezequiel, vine a devolverte visitas. De vez en cuando yo también paso por estos lares para ver qué estás escribiendo. Recuerdo siempre a ese tipo talentoso que estuvo por mis aulas, espero que sigas de la misma forma, o mejor aún...
Humberto.