jueves, 18 de febrero de 2010







Nadie me creería si dijera lo que vi

la primera vez que vi

la desnudez de una mujer.

Su espalda se alargaba

como un desierto de nieve húmeda

en este colchón solitario

acostumbrado a mis olores,

a mi frente,

a mi cansancio.

Yo lo vi con mis propios ojos,

la espalda de una mujer que se reía

y me miraba

y su risa de perfil,

sus pómulos y su boca diminuta abierta

harían morir de lástima a las piedras

que no tienen manos para acariciarla.

Yo vi su espalda y su risa y vi la luna en la ventana

y juro por todas las cruces y muertes de la tierra

que mi amor fue una luz titilante,

como una invasión de bichitos de luz que la rodeaba,

que la abrazaba y alumbraba en la oscuridad de mi pieza

como un vendaval de luciérnagas

creciendo alrededor de su desnudez sonámbula.

















6 comentarios:

Anónimo dijo...

siempre, pero siempre es un gusto leerte

Paula Sol dijo...

me hacés enamorar

es increible lo que transmitis es tan hermoso

Anónimo dijo...

que lindo que es...

realmente me gusto mucho

a.

Gus dijo...

Es muy bueno tu estilo, está vivo. Abrazo.

Humberto dijo...

Vamos con esa literatura, así como vos lo hacés en mi blog, yo también te visito asiduamente aunque no siempre deje comentarios.
Un gran cariño.
Humberto.

Un desvarío por jueves dijo...

gracias gente !!