miércoles, 17 de marzo de 2010





Garúa al final


En el hospital oigo el paso de sillas de ruedas.

Me he vuelto un hombre viejo con lentitud.

Mi madre ya no está en la casa.

Mi padre nunca me ha pedido perdón.

No he tenido hijos ni he convivido con mujer alguna.

Oigo llantos de niños

que podrían apagarse con almohadas.

He tenido la oportunidad de ser padre

una vez

pero golpeé a mi regia Hilda querida

y le he dicho que no la amo

y hemos decidido

abortar.


En el hospital me late tanto el hígado

que es como si tuviera un cuchillo imbricado sobre él

y el diablo lo removiera.


He bebido más de la cuenta.

He bebido solo.

Y el que solo bebe

solo muere.


Y aquí estoy

solo

muriendo.


En el hospital no está permitido fumar.

Pero yo igual he de buscarlos en mi bolsillo,

la costumbre

la fría costumbre del tabaco.

Y la culpa,

esta hilera de gritos en la cara que me escupen,

me arden las vértebras cada vez que me inclino

para revisar los bolsillos en busca de mi ilusión.


En el hospital, hace breves instantes, me han dado morfina.

Temen que ya no vuelva a despertar.

La adivino, en todo caso, a esa verdad en sus rostros.

Su obra social, señor, no lo cubre.

Lo lamento, realmente lo lamento.

Esto no está cubierto.

Pero yo no tengo dinero.

Un día más un día menos.

No me hablen de destino.

La vida es un trámite.

Mi obra social

no la cubre.

Yo no tengo dinero.


Yo no pienso en la muerte, en mi muerte

mientras me quedo dormido, no pienso

en la posibilidad de que esta sea mi última noche en el mundo.

Pero es inevitable no pensar en mi muerte

y sentir algo de miedo

y una curiosidad abrazada.


Usted no me dejará nunca, susurra Hilda soltando

un delgado e invisible hilo de saliva

a través de su lengua, su lengua diminuta y rosada que me roza los

labios.

Nunca la dejaré, amada mía, he de rezarle yo

en la oreja perfumada

mientras a sus espaldas

nos vigila un cristo barnizado de madera.


























4 comentarios:

Paula Sol dijo...

hey Mati.. yo sabía que tu estado te iba traer grandes inspiraciones! pero seguro que ninguno d elos dos vamos a terminar nuestros días así, por más que tengamos que pasar algunos.
Un día te voy cebar unos mates si queres, o a leer un libro jaja, na posta a charlotear un pcoo, un abrazo!

Is_a_bell. dijo...

hola!
q pasó??

Revista La HUMEDAD dijo...

Mativan, YO soy tu fan!

Esta frase es buenísima:
No me hablen de destino

La vida es un trámite

putos.

Decìa putos al final, no? O lo intventè recièn?

Gus dijo...

Che, está excelente, muy crudo, visceral, te felicito! Abrazo