martes, 3 de agosto de 2010




"Insisto en que una muchacha

desnuda hasta la cintura
es el primer y el último milagro,

que el viejo que en su lecho de muerte
pidió ver los senos de su mujer
por última vez
es el mayor poeta que ha existido.

Oh, mis queridas, mis pensativas gaitas.
Miren, todos duermen en la tierra.

Ahora, en la absoluta inmovilidad
del tiempo, acercando la cintura
de la que amo hacia la mía

verteré cada seno
como una pesada uva oscura
dentro del panal
de mi boca somnolienta."






(Fragmento de "Senos", de Charles Simic. Leyendo poesía minimalista.)





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