jueves, 23 de septiembre de 2010





Ingeniería


La mano que le dio forma a la vida

fue ocurrente y práctica

por donde se la mire.


Que una mujer pueda

tragarse, devorarse al hombre

que se acomoda en ella

como una planta carnívora

absorbe a su presa

es de una ingeniería magistral.


Fue una mano

de lo más prodigiosa; a mí no podría habérseme ocurrido

la forma de un pecho, de unas piernas

o de una boca, no podría haber imaginado nunca

la sensación del placer

si no la hubiera conocido primero.


La mano que hizo el boceto de todo

lo hizo cuando no había nada,

empezó de cero, de un cero

anterior al cero; y en su creación

tuvo la ocurrencia

plástica, concreta

de que la mujer

y el hombre

fueran diseñados

para volverse una sola masa apretada.

La mano

los aprieta en su palma. 















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