domingo, 1 de mayo de 2011




La casa de las bellas durmientes

Pegó este libro, pegó. Es cortito, se lee de un tirón. El relato transcurre desde el principio hasta el final en una casa clandestina en la que se les ofrece a hombres viejos, fuera de circulación,  un servicio muy singular: acostarse con una virgen dormida. 

Son todos hombres viejos, de guita, incluso casados, los que pagan por eso; viejos para los que el sexo o el deseo es una carga que ya no existe, que ya no está, y los viejos van y se acuestan en la cama con la virgen desnuda, y la chica no puede despertarse, no puede saber quién está ahí, y el viejo solamente se acuesta con ella y la mira dormir o duerme con ella toda la noche y así se le pasa el tiempo que paga, a un lado de una virgen dormida. 

Suena muy crudo, contado así, pero en la novela es poesía, un nudo en la garganta. Fue esta misma novela la que por ejemplo lo empujó a García Márquez a escribir Memoria de mis putas tristes. Porque, de hecho, los viejos, cuando están ahí, mirando cómo duermen las chicas, se ponen a pensar en los amores que tuvieron a lo largo de su vida. Una experiencia casi mística, de introspección, de memoria involuntaria. A la novela la escribió el japonés Yasunari Kawabata.

Algunas frases al azar:

"Eguchi contuvo el aliento; era más hermosa de lo que había esperado. Y su belleza no constituía la única sorpresa. También era joven. Estaba acostada sobre el lado izquierdo, con el rostro vuelto hacia él. No podía ver su cuerpo, pero no debía tener ni veinte años. Era como si otro corazón batiese sus alas en el pecho de Eguchi."

"Era posible que tuviese un recuerdo más fresco e inmediato de su infancia, sesenta años atrás, que del día anterior. ¿Acaso eso no era común a medida que uno envejecía? ¿Acaso los días juveniles de una persona no la hacían tal como era, conduciéndola a través de toda la vida?"

"Un extraño pensamiento lo asaltó: ¿Por qué, entre todos los animales, en el largo curso del mundo, solo los pechos de la hembra humana habían llegado a ser hermosos? ¿No era para gloria de la raza humana que los pechos femeninos hubiesen adquirido semejante belleza?"




7 comentarios:

Pablo dijo...

había arrancado con "lo bello y lo triste", pero vaya a saber por qué me quede en las primeras ¿lo leíste? ¿recomendaríasmelo?

Dionisia dijo...

oh amigo! me gusta Kawabata. Me quedé también en la mitad de "Lo bello y lo triste", pero "El maestro de go" me pareció genial.

Humberto Dib dijo...

Confieso: No leí a Kawabata, cuando tuve la oportunidad, me incliné por Kazuo Ishiguro, o Kenzaburo Oé... hasta Murakami, que es más comercial. Pero aún tengo mucho tiempo, creo.
Un gran abrazo.
Humberto.

Un desvarío por jueves dijo...

Pablo, capo, no, lo bello y lo triste no lo leí, así que no me atrevería a recomendarlo, pero el de las bellas durmientes, tá, para leerlo acostado, una tarde nublada (si sos de andar por Puán te lo presto, hacemos cambiazo y vos me bancas el de LEonidas que no lo consigo por ningún lado).


Humberto, no conozco a los otros dos, pero jamás Murakami antes que Kawabata ! jeje, saludos.

A girl called María dijo...

jaja, me falta para poeta, de hecho son contadas las veces que escribo en verso. Pero bueno, a veces p inta (?)

victoria dijo...

ahhh, claro, ahora entiendo por qué te recomendaron que vieras a kim ki duk!!
la peli de mi entrada es HIERRO 3. es tan genial que no la puedo describir. la conseguis en cualquier videoclub amigo. de él todas son buenas, esta es la más comercial creo. lamenteablemente, en cuevana no está, ya lo busqué.
también te recomiendo a wong kar wai, poesía pura...

yo todavía no leí a kawabata, voy por murakami... :)

saludos y que disfrutes las pelis!!

victoria dijo...

gracias por tu recomendación a su vez!! sabes donde puedo conseguir esa peli??
además te cuento una casualidad de la vida? justo hoy que leí tu blog, pasé por una librería y encontré una edición de bolsillo muy bonita y a solo $22 de este libro de kawabata... no pude menos que comprarlo.
asique estreno libro y autor!
felicidad!!