miércoles, 17 de agosto de 2011





"El teatro de la crueldad no será, pues, un teatro del inconsciente. Casi lo contrario. La crueldad es la consciencia, la lucidez expuesta. «No hay crueldad sin consciencia, sin una especie de consciencia aplicada.» Y esta consciencia vive realmente de un asesinato. Lo hemos sugerido más arriba. Artaud lo dice en la Primera carta sobre la crueldad: «Es la consciencia lo que le da al ejercicio de todo acto de vida su color de sangre, su tonalidad cruel, puesto que se comprende que la vida es siempre la muerte de alguien» (IV, p. 121)".



(de J. Derrida, en "El teatro de la crueldad y la clausura de la representación". Derrida es más un poeta, que un filósofo, como todos los posmos; de a ratos me da la sensación de que delira, o de que con su sistema, sus nombres, hace lo que quiere. De lo que leo de él solamente entiendo o me quedan trechos, pero trechos que disfruto mucho, como este que puse arriba. La crueldad, entonces, es la consciencia; eso es lo cruel que tiene vivir, la consciencia de que la vida siempre significa la muerte de alguien.)




2 comentarios:

Humberto Dib dijo...

Derrida y varios de su grupo (Hyppolite, Barthes, Poulet, Lacan, etc.) son autores (letristas, decidores, filósofos) que se disfrutan así, de a trechos, por frases. Es un estilo.
Un abrazo.
HD

Un desvarío por jueves dijo...

Joya, Humberto, yo pensé que no los seguía de puro adoquín. Aunque una cosa tampoco excluye a la otra.
Yo lo banco a Derrida por "Ante la ley" (creo que se llama), el texto donde analiza el cuento de Kafka. Es uno de los mejores ensayos que leí.
Me acuerdo de una frase que tira, hablando del discurso performativo del narrador: "Dice lo que hace haciendo lo que dice".
No sé qué caraj... quiso decir, pero en ese momento me sonó bárbaro.