domingo, 28 de agosto de 2011




Autoayuda

"En el pasado soñábamos con poseer el corazón de una mujer de la que estábamos enamorados; más adelante, sentir que poseemos el corazón de una mujer puede bastar para enamorarnos de ella. Así -a la edad en que, como buscamos en el amor sobre todo un placer subjetivo, podría parecer que debería predominar en él el gusto por la belleza de una mujer- puede nacer el amor -el más físico- sin que haya habido en su raíz un deseo previo. En esa época de la vida, ya hemos sido varias veces presa del amor; ya no evoluciona por sí solo -y siguiendo sus propias leyes desconocidas y fatales- ante nuestro asombrado y pasivo corazón. Acudimos en su ayuda, lo falseamos con la memoria, con la sugestión. Al reconocer uno de sus sistemas, recordamos y hacemos renacer los otros. Como conocemos al dedillo su canción, grabada enteramente en nosotros, no necesitamos que una mujer nos anuncie su comienzo -colmado por el arrobo que inspira la belleza- para encontrar la continuación y, si comienza por el medio -donde los corazones se acercan, donde se habla de vivir ya uno para el otro exclusivamente-, estamos lo bastante habituados a esa música para unirnos enseguida a nuestra pareja en el pasaje en el que nos espera". 



(Fragmento de En busca del tiempo perdido, de Marcel Proust. Digan lo que digan, cada día estoy más convencido de que la literatura, incluso la más culta (o digamos celebrada), así como la filosofía y demás formas del arte, en el fondo cumplen la misma función que la autoayuda. El consuelo, lo pedagógico, el guiño premonitorio: "Estate atento, vos, que esto es lo que te va a pasar". Sí, en Proust está el placer de recorrer la arquitectura, el firulete sintáctico, por ende semántico, etc; Bucay o Rolón, en cambio, van directo a los fideos, para los que no tienen tiempo para ponerse a descifrar, para los que buscan las cosas ya cocinadas. No digo que una cosa sea mejor que la otra. Mi abuelo ya me lo explicó una tarde, cebando mate: "No todos tienen tiempo para ponerse a estudiar. No todos tienen esa chance".)



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