domingo, 9 de octubre de 2011


La música de Zelarayán


"Todavía no sé por qué mataste a la iguana
Yo que la iguana me hubiera vuelto iguanote,
iguanodonte...
(su antepasado remoto averiguado)
y entonces te hubieras visto obligada
a protegerte en mis brazos
para refugiarte del iguanodonte.
Tal vez yo hubiera muerto,
pero no importa.
Tal vez yo hubiera matado al iguanodonte
y seguiría siendo el picaflor.
El picaflor para libar esa miel
del capullo de tu boca...
Y vos seguirías siendo la rosa roja,
rosa roja encendida
como la sangre de la iguana que mataste,
vaya uno a saber por qué.
Después de eso hubo silencio,
el mayor silencio,
tanto, que ahora
yo me quedo en silencio.
Un silencio que se reproduce
        inesperadamente...
pero siempre".






(Fragmento de "A la que no fue, pero pudo ser, la hasta ahora siempre ausente", en Ahora o nunca, de R. Zelarayán. En ese libro él también dice esto, sobre cómo escribe:
"Mi agradecimiento es para la gente que habla, la gente que se mueve, mira, ríe, gesticula... para la gente que constantemente me está enviando esos mensajes fuera de contexto, esos mensajes que escapan de la convención de la vida lineal y alienada. 
Las conversaciones de borrachos son a veces obras maestras del sinsentido, del puro juego de los significantes. Mi agradecimiento también. 
La música es un lenguaje de puros significantes, es el gran arte. Y yo me muero de envidia, porque en realidad soy un músico fracasado. Pero la música, en especial el jazz moderno en permanente evolución, ha sido y es lo único que me ha enseñado la verdadera estética operativa".)

2 comentarios:

Humberto Dib dijo...

Creo que la música es el Arte, con mayúsculas, yo me guío mucho con la música para escribir. Busco consonancias, asonancias, ritmos, tempos... esas cosas.
Te dejo un gran abrazo.
HD

Pablo dijo...

aguante zelarrayan y la gran salina.
Tanto tiempo ezequiel, espero leerte pronto.

abrazo