lunes, 26 de diciembre de 2011




Dejalo

No te preocupes más por él.
Vos dale terreno, regalale
confianza.
Que se vaya haciendo solo. Él
ya no te necesita.
No sabe quién sos.
Tu nombre, tu edad. Tu sangre.
El lugar en que naciste hace ya.
Para él todas estas cosas
no significan nada en absoluto.
El día es largo. Muy largo.
Vos dejalo estar.
Que no te pese que desde su mundo
él nunca piense en el tuyo.
Porque, ¿cómo pensar
en eso cuya existencia
uno todavía no conoce?
Vos dejalo a él que corra solo hacia el instante
en que se estrelle contra su propia voluntad.
Ese día él va a levantar la mirada
y una duda va a paralizarlo: ¿Qué estoy haciendo acá?
Vos, entonces, silencio.
En silencio te va a tocar acercarte
y estirar los brazos
para darle un empujón desde la sombra
con una suavidad tal
que él no lo llegue a notar,
como si tus manos fueran viento o
una señal velada en el sueño,
y él pueda seguir su camino
pisando con firmeza el piso
y con el corazón abierto a todo
sin saber hacia dónde va.

 
 
 
 





5 comentarios:

Anónimo dijo...

simplemente.... hermoso

Paula Irupé Salmoiraghi dijo...

Me encantó

Anónimo dijo...

Matias tu poema es lindisimo, me gusto mucho.

Un abrazo, Elli

Anónimo dijo...

Tu poema me hace acordar de la situación que estuve viviendo y que ya conoces, no sé si algo tiene que ver con ella, pero el consejo implícito es muy sencillo y muy inteligente, gracias por darme otra clave de lectura de la psique humana:) Elli

Un desvarío por jueves dijo...

gracias elli !