viernes, 6 de enero de 2012


Rutina

Cambiar. Yo me exijo eso,
cambiar,
pero no sin madurarme 
sino de a poco, en
el paso, hora a
hora, con locuras
mínimas, sigilosas
de las cuales solamente pueda
darme cuenta yo.

No doblar de vez en cuando 
en la misma esquina de siempre.
Probar una cerveza con gusto a nuez.
Escribirle a una mujer desconocida.
Saludar a un colectivero. 
Mirar una película a las tres.

De ese tipo de cambios
hablo, de
regalarme
pequeñas rebeldías solitarias
para que algo nuevo germine
en la baldosa de mis días.

Que germine que así
los pensamientos lo imitan a uno
y todo lo parecido se empieza a ver distinto.




2 comentarios:

victoria dijo...

me encantó! yo hago lo mismo. pequeños, casi imperceptibles cambios. lo malo es que mi vieja yo todavía no se dió por enterada de que estamos cambiando...
paciencia es LA CLAVE!
salute!

Un desvarío por jueves dijo...

grande vicky...