martes, 20 de marzo de 2012




Siesta


Hoy se hace de noche a las dos de la tarde. Dejamos abierta la ventana a propósito, para mirar la tormenta. El aire está hecho de un vapor quieto. Hasta que un viento sopla, y se mueven las cortinas, y también las cenizas en el cenicero que hay encima de la mesita de luz. En la calle la oscuridad es pálida, fosforescente. Decís: En cualquier momento se va a largar. El viento sigue soplando. Es el viento más largo que me haya tocado sentir. Como si hubiera un mar del otro lado de la ventana, puesto ahí, en la calle, soplando el viento infinito de todos los océanos del mundo. El viento se ondula y gira y rebota contra las paredes de la pieza en espiral, y tu pelo baila, veo los mechones que bailan encima de tu cara y de tu frente, y también veo cómo de a poco se te van cerrando los ojos, acá, en la oscuridad. Explota un trueno. Un relámpago se abre y alumbra la capa de nubarrones negros. Tus ojos se cierran de a poco. Querés dormir. Me das un beso en el cuello. Sí, me decís. Estás en posición fetal. Tu espalda en mi estómago. Mis brazos alrededor de tus brazos. A mí también se me cierran los ojos. Me gustaría quedarme dormido así toda la vida. Pienso eso, apoyando la frente en tu nuca, a ver si me podés escuchar desde donde sea que estés ahora, mientras estás durmiendo.

 

5 comentarios:

victoria dijo...

belleza. es de los míos, pero bien escrito. me encantó!!

A girl called María dijo...

qué lindo

amiga amema dijo...

that's love ♥

Un desvarío por jueves dijo...

qué buena onda che

nos leemoss

lula dijo...

esto es otra cosa