jueves, 21 de junio de 2012


A lucas






La bocha queda boyando contra el lateral.
Mientras salto siento que un músculo titila.
Soy una sopa de sangre, sudor y pensamiento.
Mis órganos se van raspando
ahora que fuerzo al límite
la sintaxis de mis huesos.
Sé que no debería amar
aquello de lo que estoy enamorado.
Debería amar a lo que llega
sin espejitos de colores ni bombas de humo.
La grafía del orto dibujada en tu cuerpo
que se estira luchando hasta el último segundo
es lo que debería amar cuando te veo, ¿no?
Pero igual somos felices, ¿no?
Pertenezco a mi clase.
Y los trilingües de todas las razas van a tener que arrodillarse.
La lucidez te puede llegar leyendo o pensando con las piernas abiertas
sobre el inodoro
o en un instante de odio al cuerpo, de lucidez
fatal.
Sé que no llego, pero voy
a tener que llegar.
Esa bocha va a ser mía.
Todos los años que viví me empujan.
Todas las cosas que pasé. Que inventé. Que me creí.
No quiero que lo pierdas de vista.
¿Ves? Está ahí, bicho. Es tuya.
Vos sos tu único enemigo.
Hay una violencia interna que crece con la gramática contenida.
El jugador que contiene el caño y la explosión.
Seamos tiempistas y miremos el plano que se abre ante tus ojos.
No ames aquello
de lo que estás enamorado.
Amá el bondi, tus nudillos, el tiro.
Amá el sacrificio y a tus amigos, y el hambre y el calambre.
Rompé todo,
Lucas, rompé.
Que la vida no se termina nunca.
Dale con bronca a la bocha y al rival que esta tarde es tu hermano.
Tu hermano para siempre en este juego de los siglos de los siglos.
Hasta el fondo, que es tuya, que grite, que duela.
Empapado del idioma de tus pies y de tus hombros y tu hambre.
Así, como te enseñó la suerte con que tu madre te bendijo.
Que no te dé vergüenza que tu vergüenza se note,
y que parezca fingida.
Porque quizás sea fingida, vos rompé, rompé todo
en el ensueño del idioma.
Y después de eso, pibe, bailá, sí,
bailá cumbia
como lo hiciste en el Amsterdam Arena
sin tiempo para el tango ahora
porque el tango es una elección
que no existe si estás jugando al fútbol
y no hay un plato de comida en tu mesa.




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