martes, 19 de junio de 2012

Recién

Las baldosas
manchadas
del sol que se cuela
por entre las hojas
de la parra
a la hora de la siesta.

Yo
sentado
en un banco
del patio
mirando
baldosas.

Debía tener
seis, siete años
y no sé en qué pensaba
o me preocupaba
esa tarde.

Puedo ver su imagen
pero no entrar
a sus pensamientos.

¿En qué
pensaba yo
hace
cinco
minutos?

2 comentarios:

amiga amema dijo...

las parras te hacen olvidar de todo, yo tenía una viejita, un día vinieron unos gusanos verdes grandes como orugas, tenía miedo de que me caiga uno en la cara y me succionase la piel, pero esa parra era la paz y yo me colgaba ahí abajo hasta que caía un gusano al piso y volvía la manía de vuelta. Mi viejo la sacó, pero no por mi miedo, por agrandar el garage, una bestia el viejo

Un desvarío por jueves dijo...

aguanten las uvas