lunes, 31 de diciembre de 2012




Lo que ella me dijo

Olvidate de todas las historias que hayas escuchado hasta ahora.
Olvidate de las frases geniales y de las frases torpes, y del tono
que convierte a una frase torpe en genial y viceversa. De todo.
Olvidate ahora. Olvidate de todo lo que creas saber de mí.
Olvidate de mí y de vos olvidándome, y de la mano que una vez
entrelazó sus dedos con los de la tuya adentro de un bolsillo pegajoso.
Olvidate de las gotas de agua en mi espalda cuando salía de la ducha.
Olvidate de leer mi nombre. De mi nombre olvidate.
Olvidate de mi aliento a café y de mis dientes y mi lengua.
Existo en una pesadilla terrible de amor. Olvidate de la posibilidad
de una pesadilla más dulce que esta. Olvidate de poder querer a alguien
como un día me llegaste a querer a mí. Olvidate de la gente. De sus caras.
De sus ojos. De todas las mujeres que en algún aspecto se me parezcan.
Olvidate porque a partir de hoy tu vida es una madrugada partida en dos.
El sueño y la pesadilla. Tu nombre y mi hambre. Mi partida. Mi viaje.
Mi incontrolable
hambre de fuga. De no estar.
O de no estar cuando vos sí estabas.
O de estar pero muy agazapada y hambrienta en tu olvido.
Olvidate de que alguna vez te quise más que a nadie
porque te puede llegar a matar recordarlo.
Quisiera estar exagerando, pero te conozco demasiado. Por eso olvidate también
de eso. De que te conozco. Apretate a ese olvido como a un brazo. Como a un ruego.
Tenés toda una vida por delante todavía, amor. Apretate. Hacelo por mí. Intentalo.
Olvidame olvidando que vivo
y olvidando también mi boca al momento de decirte estas palabras.




4 comentarios:

oh nikita dijo...

delicadísimo, me encanta!

Anónimo dijo...

Tu poema me encanta! Un abrazo, Elli

amiga amema dijo...

Esto es obra del Eze!!! Capo!!!

Un desvarío por jueves dijo...

gracias por leer che