miércoles, 23 de julio de 2014



La otra

La otra es la que no te conoce.
La otra es la cara fluorescente de un sueño.
Una extraña que viste en un bar hace tiempo
y te pidió fuego y te miraba y no se iba.


Una extraña: eso es la otra.

Pero soñás su cara y entonces está,
y si está nunca deja de pedirte fuego y de mirarte
y de quedarse adentro tuyo
en esa noche 

cuando no se iba.

Y aunque nunca deje de ser la otra
que no te conoce
esa es la mujer que vos siempre vas a querer para tu vida.









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Identidad

Puedo calcular las alternancias
entre mis conjeturas
y mis impulsos
pero no comprender
qué mano los ata.


En cambio 
la epifanía se vuelve posible
cuando empiezo a considerarme el animal
domesticado
de un espíritu
que tiene mi nombre
y jamás necesita
explicar quién soy.






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Nombre

Ayer soñé que iba a morir solo.
En la pieza de un hospital siendo relativamente joven.
Soñé que no había nadie para darme la mano.
Para traerme botellas de agua mineral.
Soñé que tenía sed y que en la ventana se veía
la lona desgarrada de un pasacalle.
Solamente se alcanzaba a leer un nombre.
No era el mío.
Me desperté sintiéndome lleno de paz.








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Secreto

Cuando me contás
algo 

que no me querías 
contar
es como si se volviera 

de agua la pared
y uno pudiera pasar una mano
como un fantasma
sobre algo maravilloso
escondido atrás de la pasividad de las cosas
que siempre se muestran de la misma manera.








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