lunes, 18 de abril de 2016



Himno del pibe chorro







Es una de las letras más misteriosas de la historia de la música. ¿De qué habla Freddy Mercury cuando canta con las venas del cuello hinchadas por el dolor: “mamá, maté a un hombre”?

La lectura psicoanalítica que se posa sobre el fantasma de la homosexualidad del cantautor de origen africano nos resulta pobrísima.

Más bien nos parece propicio seguir el criterio del propio Freddy Mercury cuando dice que Rapsodia Bohemia es una "de esas canciones que tienen un aura de fantasía alrededor. Pienso que la gente debería simplemente escucharla, pensar en ella y luego formar su propia opinión acerca de lo que les dice...”.

Nosotros entonces solo atendemos a su sugerencia, y la familia pobre, el asesinato, el llamado desesperado a la madre, el deseo de morir, nos recuerda a una sola pena, a una sola penuria, extendida a lo largo y ancho de los márgenes más urgentes del conurbano.

Así es como el rock, esa cultura esencialmente anglosajona, puede absorber a través de uno de sus exponentes más corrosivos y laterales la experiencia vital de aquellos que no tienen nada que ver ni con el rock ni lo anglosajón, pero que comparten sin embargo la voz sanguinolenta de un tipo expuesto a los mismos límites.




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