jueves, 30 de marzo de 2017


Escribiéndote una carta amanecido


Hoy me gasté los últimos cien pesos del fondo común.
Una china de hielo al alba me vendió una cerveza.
Las gotas de birra son besos calientes ahora
sudando sobre las etiquetas que raspo
mientras te escribo:

“Un primer pensamiento mi hermano dirigió hacia vos
cuando todavía no sabíamos quién eras
y nos tirábamos
a estar solos
con el recuerdo de algo que no habíamos vivido.
Eras la reina de todas mis lenguas.
Hoy el pasado entra en cinco minutos”.

Acaricio el espejo cansado, ebrio de estar ebrio.
Tengo unos ojos orgullosos todavía.
La procesión que me camina la boca
está llena de los sabores de tu cuerpo.
Un día, que no va a ser este, voy a recordar
este escribir por escribir
una carta para vos que nunca termina.







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