martes, 9 de mayo de 2017





Ojos



Ojos grandes. Anchos. Aturdidos
por el sol. Ojos tranquilos, confiables,
empañados
del café de la mañana.
Ojos que los dedos hostigan.
Frutos de los huesos
que nacen en los pies.
Y agrios. Frágiles. 
Acostumbrados a buscar. A perder.
A las fiestas de otros veranos 
de otros hombres
de otros años.
Y llenos, pensativos
cayendo hacia los padres.
Hacia el trabajo. Hacia la vida.
Hacia la caminata continua.
Hacia los paraguas y los tachos
en las veredas.
Tus ojos. Engañados y leales. Del clima 
del vapor, de la textura
del agua, con la pena
de los vidrios.
Ojos que miraba
y me miraban, y ahora
laten
atrás
de los párpados
de un recuerdo
cada vez más delgado.










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