viernes, 9 de febrero de 2018




Molly´s game: el machismo según Sorkin






Hay gente a la que uno sigue sin darse cuenta, gente protegida por la ignorancia propia o el anonimato mediático. Me di cuenta de esto después de ver “Molly´s game”. Me gustó tanto que busqué quién era el director, que a la larga resultó ser también el guionista, y solamente cuando lo googleé descubrí que el tipo también había escrito otra película que pocos meses atrás realmente me había pegado, al punto de que volví a verla entera de nuevo. Era sobre Steve Jobs, y así se llamaba: “Steve Jobs”. 

En “Steve Jobs” hay un diálogo final inolvidable. El genio, el gran arquitecto de la computación global, le pide perdón a la hija admitiendo en la terraza de un edificio, antes de presentar el último modelo de la Apple: “Fui mal construido”. 

La película en general rebosa de largos planos secuencia plagados de largos diálogos que tienen la virtud de ser inteligentes y a la vez sustanciales desde el punto de vista de la trama, evitando con cintura tanto los lugares comunes como los parpadeos impostados de la ficción: los personajes verbalmente se están cagando a palos pero no dudan, no trastabillan; es increíble cómo por lo general ningún ser humano duda cuando están en juego cargas tan poderosas, y que este tipo a través de sus diálogos lo sepa reflejar.

“Molly´s game”, una suerte de “El lobo de Wall Street” versión femenina, pone sobre la mesa el tema en boga de la agenda mediática yanqui, que puede extrapolarse al resto de sus provincias del hemisferio occidental: el rol de la mujer en el contexto de una sociedad patriarcal. Así como el año pasado el debate giraba en torno a la marginación de los negros, este año las grandes películas norteamericanas acusan un palazo al machismo: “The post”, “Tres anuncios…”, “Battle of the sex”, entre otras. 

Pero hay una escena en “Molly´s game”, comparable a la de la terraza en “Steve Jobs”, que denuncia con una sutileza inigualable ese punto. Padre e hija (parece un tema recurrente en el autor) conversan en un parque. Él, psicólogo de prestigio, hormonal y autoritario, trata de reducirla en el intercambio con un recurso patético. Le dice: Todo lo que hiciste en tu vida fue para someter a hombres poderosos. Da por sentado que el hombre poderoso en la vida de su hija es él. Lo que sigue después es un temblor de inteligencia, vigor emocional y lástima que me llamó tanto la atención que por eso al final googleé al director: Aaron Sorkin.

Su película no tiene nada que envidiarle a “Tres anuncios…”, la destinada a ganar el Oscar. Fluye, es punzante, y tanto el negro como Chastain la descosen. Y la yapa: hay una perla en la intro para todos los futboleros del país que me dio hernia de corazón y que me compró de entrada.





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